"Tomar una decisión" Fácil para algunos, difícil para otros. Yo me considero de las personas del segundo grupo, de aquellas a las que les cuesta tomar una decisión y que cuando la toman, no paran de mirar atrás, pensando y dudando en haber elegido lo correcto, de haber decidido bien.
"Tomar una decisión" es como elegir, una de las dos cosas debes dejar atrás. Una elección díficil, y según lo que sea... sufres mucho o poco.
Yo me considero del segundo grupo, pues hace poco tuve que tomar una decisión por la que aún estoy sufriendo a pesar de saber que esta bien haberla tomado.
Dos caminos, donde solo puedes elegir uno. Ambos son distintos, ambos acaban con un destino y un final diferente al otro. Si eliges uno, conocerás su final, pero te quedarán sin saber el final del que no has elegido.
A mi se me presentaban dos caminos, en uno, volver a intentar una relación con la persona a la que más quiero, a la que más he querido y a la que me ha hecho olvidar mi primer amor.
En el otro, olvidarme de el, porque me ha hecho mucho daño, me ha impuesto muchas ataduras y he sufrido mucho por su mal carácter.
Desde ese día, cada noche, mis lágrimas recorren mi rostro, mojándolo con tristeza y salpicándolo con dolor y pena. ¿Por qué si se que he hecho bien tomando esta decisión, sigo derramando mis lágrimas? ¿Por qué ellas salen solas al recordarle?
Añoro sus besos, sus abrazos, su sonrisa, sus ojos y su pelo... su respiración...su forma de reir, su cuerpo, su manera de protegerme, sus manos, sus dedos entrelazados con los míos, la alegría con la cual siempre venía a mi puerta a recogerme para salir. Todo en el me gustaba, quería estar con el para siempre. Quería incluso... cumplir mi sueño y volver para estar junto a él. Pensaba... que no habría otra persona en mi vida. Y como estoy ahora, creo que no habrá otra más pues... no veo ningún otro camino.
sábado, 13 de septiembre de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario